viernes, 10 de junio de 2016

Salsa pesto

Creo de verdad que el cocinero que inventó el pesto merece un monumento.  Como ya os he comentado en otras ocasiones la albahaca me chifla. Su perfume es tan especial que me tiene enamorada.
El pesto es una salsa originaria de Liguria ( Italia) y la palabra pesto, al parecer proviene del genovés pestare, que quiere decir machar en un mortero.

Una de las cosas buenas de que todo viaje, es que también lo hacen las recetas y los condimentos, con lo que a pesar de no vivir en Italia, podemos disfrutar de sus grandes y placenteros platos.
Normalmente yo hago el pesto al estilo tradicional, es decir en un mortero, la textura que queda es estupenda, pero hay días que no se puede uno entretener en nada, y como las máquinas están para ayudarnos, pues en esta ocasión lo he preparado en la picadora. El sabor es igual de bueno, pero para los perfeccionistas ..... deja un poco que desear en la textura. Hoy no nos vamos a poner perfeccionistas, eso lo dejamos para un día que tengamos tiempo, así que esta versión es más que estupendísima.
Ingredientes:
2 bandejas de albahaca unas 20 hojas
1 puñadito de hojas de perejil
1 ajo pequeño
15 o 20 piñones
70 gr de queso parmesano o queso de oveja curado, recién rallado
aceite de oliva virgen extra
sal

  Versión rápida:
  • Ponemos las hojas de albahaca y perejil en la picadora, junto con el ajo y los piñones.

  • Los picamos bien, y lo sacamos a un bol pequeño, añadimos el queso recién rallado y le agregamos unos 40 o 50 ml  de agua caliente.

  • Revolvemos bien y echamos aceite, hasta conseguir una pasta algo líquida pero untuosa. Aproximadamente unos 40 o 50 ml .
  • Corregimos el punto de sal. 

 Versión auténtica:
  • En el mortero machacamos el ajo con un poco de sal gorda, para que nos facilite el trabajo.
  • Añadimos el perejil y la albahaca, que habremos troceado con un cuchillo antes.
  • Por último echamos los piñones y volvemos a machacar.
  • El resto de la receta es igual, ponemos agua caliente y el aceite.

Nota: Esta salsa está espectacular con un buen plato de pasta, a ser posible con tallarines, pero si sobra algo, (cosa que no suele ocurrir) la podéis utilizar para aliñar una ensalada de tomate y mozarella o para hacer un bocadillo de pesto y queso, que para almorzar es delicioso. Esta mezcla es tan rica que te mueres de gusto.

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