miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mermelada de zarzamoras

 
Ya estamos en temporada de moras, y cuando salimos a dar una vuelta por el monte, es difícil no pararse por el camino a recoger unas cuantas. La mayoría de ellas acaban en la panza, claro, porque según se cogen de la mata es complicado no comérselas, unas porque son las primeras y están muy buenas, otras porque, cachis!!! estaba muy madura y se me ha roto entre los dedos, otras porque el paseo da hambre y ya que estamos..., el caso es que si hay suerte, algunas consiguen llegar a una bolsa para acabar en forma de mermelada.

Es una fruta que está infravalorada, desde mi punto de vista, no sé si porque es pequeña y con mucha pepita y hay que pincharse para recogerla, pero el caso es que tiene un montón de propiedades estupendas para el cuerpo.  Tiene vitamina A, B1, B2, C, E además de potasio, sodio, magnesio, manganeso, selenio, zinc, cobre y calcio. Todo eso en tan poco espacio. 
Así que para los que no se animan a comerlas directamente al recogerlas, vamos a ver si les podemos convencer con esta mermelada que además, la voy a hacer sin pepitas, porque reconozco que las pequeñas pepitas que tiene esta fruta me resultan incómodas.
Ingredientes:
1 kg de moras
500 gr de azúcar
1 limón (solo el zumo)
  • Ponemos todos los ingredientes en una cazuela y lo dejamos reposar durante un par de horas o tres. Las moras irán soltando parte de su jugo.

  • Colocamos la cazuela al fuego una vez transcurrido este tiempo y dejamos hervir durante unos 40 o 50 minutos a fuego suave.
  • Pasamos por el pasapurés para triturar y luego si no queremos las pepitas lo colamos con un chino.

  • Embotamos en frascos esterilizados con agua hirviendo y al cerrarlos los colocamos boca abajo para que se haga el vacío y aguante más tiempo la conserva.
  • Comerla con moderación ya que tiene propiedades astringentes como el membrillo.

Nota: Esta muy rica acompañando un pan con mantequilla, un poco de queso fresco, una tarta de queso, un trozo de pan de leche o un cruasán, y si os gusta con salado, y queremos morir en el intento, acompañando un buen trozo de foie fresco a al plancha, un magret de pato, un solomillo de cerdo a la plancha o unas albóndigas del tipo suecas. Ayyy que rico todo, mamma mia!!!!!

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